miércoles, 10 de noviembre de 2010

El deterioro del medio ambiente puede generar conflictos bélicos

El ejército canadiense se está preparando para intervenir en cualquier lugar del mundo ya que, según informa un documento interno del propio organismo militar, el cambio climático provocará la lucha entre los estados por el control de los recursos naturales, violentas guerras regionales y continuas catástrofes naturales.
La lucha contra el cambio climático no es una prioridad del actual gobierno canadiense, presidido por Stephen Joseph Harper, quien en varias ocasiones ha sido acusado de entorpecer las negociaciones internacionales sobre la cuestión. Sin embargo, el ejército canadiense encara el tema de una forma totalmente opuesta y prevé la peor de las situaciones.

Estas revelaciones provienen de un documento de 176 páginas denominado "El Contexto de la futura seguridad 2008-2030", aprobado en enero de 2009 por el estado mayor y obtenido por el periódico canadiense Le Devoir. El informe es un resumen de las futuras amenazas y de las posibles intervenciones militares en los próximos años.


Entre los numerosos factores de desestabilización del planeta para los próximos 20 años, el cambio climático ocupa un capítulo completo del informe. "En todo el mundo tendrán lugar fenómenos meteorológicos cada vez más violentos y cada vez más vinculados al cambio climático que exigirán intervenciones militares, desde misiones de socorro a las víctimas de catástrofes naturales hasta operaciones de estabilización a gran escala", escriben los especialistas que, en algunas ocasiones y para verificar sus conclusiones, recurrieron a la ayuda de diversos expertos universitarios.

Las fuerzas canadienses estiman que la lucha entre los estados por el control de recursos tales como el agua y los alimentos se llevará a cabo esencialmente por vía diplomática, con alguna excepción: "Es muy posible que ciertos estados actúen de forma diferente, agresiva e irracional para defender sus intereses egoístas", se puede leer en el informe.

El informe prevé en países frágiles luchas internas por el control de los recursos, especialmente en forma de guerrillas. En un periodo de 20 años los problemas medioambientales, así como la escasez de agua y de alimentos, supondrán un riesgo de desestabilización en regiones enteras. "Podría ocurrir que las presiones causadas por las migraciones y los flujos de refugiados o de personas desplazadas conllevaran un recrudecimiento de las tensiones étnicas, religiosas o territoriales, inestabilidad y, posiblemente, el hundimiento de los estados. Estos efectos se manifestarán en primer lugar en las zonas costeras, donde habita el 75% de la población mundial, en especial entre los grupos de personas, los sectores de la economía y las localidades sensibles a las variaciones climáticas desde el punto de vista económico o ecológico".

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